6.12.08

THE HAPPENING

Esta tarde he visto “The Happening”, la última de M. Night Shyamalan.
Sinceramente no tenía demasiadas esperanzas en la película, después de los fiascos de "El bosque", “Señales” y "La joven del agua", pero confieso que me ha gustado.
A ver, no supera “El Protegido", para mi la mejor cinta de Shyamalan (mucho mejor a mi gusto que “El Sexto Sentido”), pero debo decir que me ha mantenido inmóvil ante la pantalla hasta que se ha terminado.
“The Happening” es una excelente parábola sobre el miedo, aquel miedo que sentimos ante algo que no vemos ni comprendemos pero que amenaza nuestra propia existencia. El miedo de “The Happening” es el miedo a no saber hacia donde hemos de correr o sobre que debemos hacer para evitarlo. El peor de los miedos. El miedo de nuestro tiempo.
La película, que recoge el ritmo de películas del terror clásico de “Los pájaros” y “La noche de los muertos vivientes”, se desarrolla una atmósfera asfixiante, claustrofóbica, angustiosa y demencial, donde la paranoia colectiva de los personajes se traslada eficazmente al espectador, con lo cual puedo decir que desde este punto de vista, Shyamalan ha conseguido lo que se proponía.
Imágenes de impacto, como los obreros saltando de los edificios hacia una muerte segura, el paso de mano a mano de una pistola para suicidarse con el ruido escalofriante de los disparos, pautados, irreversibles, aterradores o la visión del bosque de ahorcados en la carretera, me transmitieron una fuerte sensación de horror ante lo invisible y de vulnerabilidad de nuestro mundo conocido ante una amenaza real pero invisible, ante la que el espectador, como los personajes, no pueden intuir una posible vía de escape.
En definitiva, una pelicula para ver.

Cultura federal y nacionalismos


Articulo de Miquel Caminal. Publicado en El País (06/12/2008)

Pi y Margall era federalista, y no era nacionalista, porque el federalismo une y el nacionalismo separa.
Los nacionalismos solamente van juntos cuando no hay otro remedio. Pero son particularistas, como decía Ortega y Gasset en la España invertebrada, especialmente el nacionalismo español, que es el más particularista de todos con su centralismo inherente y excluyente.
Hay poco o nulo interés en explicar la cara unionista de Pi y Margall, o bien, la crítica al nacionalismo español por particularista y centralista de Ortega y Gasset.
Parece que conviene más promover la idea tópica y sesgada de ambos autores, en la línea de un Pi y Margall centrifugador de la España única e indisoluble, o de un Ortega y Gasset martillo de los nacionalismos periféricos.
Una buena lectura de estos dos grandes pensadores políticos de la España contemporánea ayudaría, sin duda, a una mayor comprensión de que se puede construir la unión en la diversidad, siempre que se entiendan dos cosas básicas: 1) la unidad no puede ser únicamente un pacto jurídico, sino un sentido de pertenencia a una cultura pública común; 2) la unión no es contraria a la diversidad, sino que se alimenta y fortalece en el respeto de la pluralidad y en la libre convivencia entre diversos.
España es una comunidad política y cultural con textura federal, como escribe acertadamente Luis Moreno en La federalización de España, pero no tiene vocación federal.
¿Por qué?
Los nacionalismos lo impiden.
El nacionalismo español es el primer responsable de esta negación federal. La historia muestra su incapacidad y nula cintura política para reconocer e integrar las diversas identidades nacionales, lingüísticas y culturales de las Españas. Ha sido y continua siendo un nacionalismo por imperativo legal.
La Constitución española de 1978 abrió la esperanza que podíamos, por fin, iniciar el camino de la reconciliación entre naciones mediante la federalización del Estado Autonómico.
Así lo pensaba y escribía Jordi Solé Tura en Nacionalidades y nacionalismos en España, aunque también prevenía sobre el peligro de volver a la dialéctica nacionalista. Porque el nacionalismo español había incluido en el texto constitucional mecanismos de bloqueo contra unas excesivas ambiciones autonomistas.
La redacción del artículo 2 de la CE78 es todo un ejemplo del temor al propio Estado Autonómico. Es difícil encontrar un texto constitucional que defina un modelo territorial del Estado con tanto miedo y resistencia. Pero hay otros artículos que confirman y multiplican esta resistencia.
La referencia a la misión de las Fuerzas Armadas en el artículo 8 es la más citada, pero es mucho peor la redacción del artículo 155, toda una muestra solemne y excepcional del palo con participación del Senado que le puede caer a una comunidad autónoma si no se comporta debidamente. Hay otras intrusiones antiautonómicas como la provincia.
Jordi Solé Tura escribe en el libro anteriormente citado: "La principal derrota política para los partidarios de las autonomías, es el reconocimiento constitucional de la continuidad de las provincias" (pág. 133). En fin, que uno tenía que ser muy optimista para esperar un desarrollo federalizador del Estado Autonómico.
El tantas veces proclamado modelo abierto de la CE78 era más bien un modelo dual, un pacto entre nacionalismos que firman una cosa y quieren la contraria.

El nacionalismo español es, todavía hoy, reacio al Estado Autonómico y contrario a su desarrollo federal. Los nacionalismos periféricos no son federalistas por convicción, tampoco lo serán por pragmatismo, si el nacionalismo español los acaba de convencer de que no hay esperanza federal. Por lo tanto, cada nacionalismo va a la suya y a sus exclusivos intereses. Es tan cierto este particularismo nacionalista exclusivo y excluyente, que cada dos por tres tenemos algun ejemplo. El último es el pacto de los Presupuestos Generales del Estado entre el PSOE, PNV y BNG. No hay interés general sino simplemente pacto entre intereses particulares. En este caso, la ironía es un buen recurso para contemplar la gran solidaridad entre nacionalistas vascos y catalanes. Dicen que tienen un adversario común, pero lo que hacen es pactar con este adversario a la primera de cambio, si hay algun negocio de por medio.

El nacionalismo vasco (y también Navarra) tiene su particular "artículo 2" en la disposición adicional primera. En el pacto constitucional se hizo de la necesidad inexcusable de encontrar un acuerdo territorial, virtud de construir un nuevo modelo. Y no ha sido así, sino que se ha continuado con la tensión dual entre las viejas inercias centralistas, por un lado, y las aspiraciones nacionalistas de la periferia, por el otro. Al final habrá diecisiete particularismos nacionalistas. Es verdad que se ha construido todo un edificio institucional que define y expresa el Estado Autonómico, pero no ha cambiado en el nivel exigible la vieja cultura nacionalista por una nueva y necesaria cultura federal.

30 AÑOS DE CONSTITUCIÓN: LA REFORMA NECESARIA



Al reflexionar sobre el 30 Aniversario de la Constitución, es innegable evidenciar el efecto positivo que ha tenido la Ley Fundamental del 78 en la consolidación del sistema de libertades, que ha permitido que nuestro país haya gozado del más largo periodo de democracia de toda su historia.
Leía hoy en la prensa los múltiples comentarios y reflexiones sobre la necesidad de reformar el texto constitucional para adaptarlo a la realidad de la España del siglo XXI ya que en algunos aspectos se ha quedado un poco antiguo mientras que en otros, habría que proceder a definir con claridad aspectos que dejaron lagunas abiertas fruto del necesario Consenso que acompañó la elaboración del proyecto constitucional.
Creo que debe reformarse la Constitución vigente en cinco ejes esenciales: el modelo territorial en le marco de una España plural, el sistema electoral, la defensa de la laicidad del Estado, los derechos y libertades y la mención a la Unión Europea.
Mi enfoque de la reforma constitucional parte de un enfoque progresista, federal y republicano, pero no considero que haya llegado aún el momento de proponer la proclamación de la República. Aún no. Creo que este proceso tiene un largo recorrido y debe partir de la voluntad mayoritaria de la ciudadanía, cuestión que muy a mi pesar aún está muy verde.
No obstante, como republicano, pienso que hay que dejar los artículos referidos a la monarquia tal como están, sin tocar una coma.
Tampoco es cuestión de facilitar el procedimento sucesorio a la corona reformando el artículo 57.1 que establece la preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona. Pienso en este punto que, manteniendo las cosas tal como están permitiría ganar tiempo para el crecimiento de la causa republicana y pondría a largo plazo a esta institución caduca en una posición incómoda evidenciando la obsolescencia de su razón de ser.
En cualquier caso, si una eventual reforma constitucional tuviera lugar, el caballo de batalla del republicanismo debería ser evitar caer en la trampa de meter la reforma de los aspectos sucesorios a la corona en un mismo paquete con las demás reformas.
Antes al contrario, considero que afrontar una reforma constitucional propia y específica para la Corona permitiría introducir transparencia al mismo y abrir el melón del debate social sobre la forma de Estado, situando a la corona en el centro del mismo y abriendo las puertas, de hecho, a un plebiscito sobre la forma de Estado en el referendum preceptivo que debería celebrarse para su aprobación.
Dicho esto, voy a hacer algunas consideraciones sobre las reformas esenciales que a mi entender, deberían introducirse en la Constitución del 78.


El Modelo Territorial
Creo llegada la hora de cerrar el modelo territorial construído en los últimos 30 años.
En este sentido, y como un elemento impulsor del avance del Estado de las Autonomías hacia un modelo federal, habría que empezar por substituir el "derecho a la autonomía" reconocido en el artículo 2 por el “principio de autonomía” como elemento vertebrador esencial de la Constitución, al tiempo que habría que incorporar en el texto constitucional las denominaciones de las 17 Comunidades Autónomas en que se organiza territorialmente el Estado.
Siguiendo en la misma linea federalizante, habría que llenar de contenido al Senado en el sentido que señala el artículo 69, cuando lo define como "cámara de representación territorial", actualmente totalmente desnaturalizado.
Para ello, la circunscripción electoral para el Senado debería ser la comunidad autónoma en lugar de la provicia y a su vez, habría que revisar la función legislativa de la cámara alta, otorgándole la primacía en materias autonómicas.
Con respecto al Título VIII de la Constitución, habría que suprimir el procedimiento de acceso a la autonomía, dado que el derecho a la autonomía ya se ha ejercido y ha perdido pues su razón de ser.
El eficaz funcionamiento de un modelo federal, no puede soportar mantener permanentemente abierto el proceso de reparto de competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas, y eso solo se puede hacer desde una reforma de la Constitución que fije de forma definitiva las competencias de las CC.AA y las propias del Estado que no son susceptibles de delegación.
Por ello quizás sería conveniente dejar en el texto constitucional la lista de competencias estatales que enumera el artículo 149.1, entendiendo que el resto pueden ser asumidas por las CC.AA, lo cual supondría de facto, la derogación del artículo 148 y del 150.2).
Siguiendo esta misma estrategia, habría que clarificar constitucionalmente qué es la "legislación básica" que se arroga el Estado, para evitar permanentes conflictos con las competencias autonómicas y proceder a la derogación de la Disposición Adicional 1ª sobre los derechos históricos de los territorios forales, ya que supone una fuente de desigualdad entre las CC.AA y de falta de encaje en el modelo federal así como de la Disposición Transitoria 4ª que establece las instrucciones para una posible integración de Navarra a Euskadi sin establecer plazo alguno, lo cual es un elemento que introduce un margen de incertidumbre en el modelo de organización territorial manteniéndolo permanentemente abierto.


Laicidad
Debería reformarse sin más dilación el artículo 16.3 de la Constitución suprimiendo el segundo párrafo en el que se lee: “Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.”
Mantener este párrafo en el texto constitucional supone un anacronismo que contradice el principio de igualdad y que preserva los privilegios de la Iglesia Católica respecto a las otras confesiones religiosas, lo cual desnaturaliza la aconfesionalidad del Estado proclamada en la Constitución.
Asimismo debería reformarse el artículo 27.3) que dice: "Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones".
La neutralidad del Estado respecto a todas las creencias religiosas, debe excluir del texto constitucional cualquier referencia que pueda enturbiar dicho principio esencial.
La libertad religiosa ya está recogida de forma suficientemente amplia en el artículo 16.1) y 16. 2) y el derecho de los padres a educar a sus hijos en sus creencias es un derecho inherente ampliamente protegido y amparado por la Constitución.
Otra cosa muy distinta es que el Estado deba sufragar dicha formación con cargo a los presupuestos del Estado, algo que debe correr exclusivamente a cuenta de los padres y quedar relegado al ámbito de la privacidad de cada ciudadano y de su conciencia, aspecto éste en el que el Estado no debe ni tiene nada que decir.
Estas reformas deberían constituir la piedra de toque para la revisión profunda de las relaciones Estado-Iglesia con la denuncia de los Acuerdos con el Vaticano de 1979, que enturbian y castran la esencia de la no confesionalidad del Estado proclamada en la Constitución.


Sistema Electoral
El vigente sistema electoral crea una situación paradójica.
Partidos de ámbito estatal, obteniendo el doble de votos a nivel nacional que otros partidos (y me estoy refieriendo a los partidos nacionalistas periféricos), obtienen una menor representación parlamentaria, lo cual supone una distorsión en el principio de igualdad del sufragio. En este sentido, la circumscripción provincial, que se fija en el artículo 68.2), supone la razón de esta distorsión de nuestro sistema electoral.
Habría que proceder a paliar esta deficiencia estableciendo un doble sistema de votación que estableciera por un lado la asignación de una parte de escaños a nivel de Comunidad Autónoma (establecida como circunscripción electoral) en proporción a sus habitantes, y otro, asignando un número determinado de escaños a repartir proporcionalmente en una circunscripción única en todo el Estado entre aquellos partidos que superaran el 5% de votos a nivel nacional.


Derechos y Libertades
Los logros en materia de libertades que se han conseguido durante la anterior legislatura deberían plasmarse en el texto constitucional reformando el artículo 32.1) para recoger el derecho a contraer matrimonio homosexual. En este sentido, podría substituirse “hombre y mujer” por la palabra “personas”.
Asimismo, en aplicación estricta del Convenio Europeo de Protección de los Derechos Humanos, suscrito por España, debería reformarse igualmente el artículo 15 aboliendo la pena de muerte en tiempos de guerra.
Por lo que respecta a las lenguas españolas distintas del castellano, deberían introducirse cambios que afianzaran el principio de igualdad y la concepción de una España Plural.
El Artíclo 3.1. establece que: "El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla". Asimismo, el artículo 3.2 establece que “Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”.
El principio de igualdad entre todos los ciudadanos consagrado en el artículo 14 de la Constitución, debería reflejarse también en el artíclo 3, incorporando un nuevo precepto constitucional que recoja el deber de conocer y el derecho a usar estas lenguas en las CC.AA que las tienen como cooficiales. De este modo se establecería una plena simetría entre todas las lenguas del Estado, al mismo tiempo que el artículo 3.1 mantendría al castellano como lengua española oficial del Estado en todas las CC.AA junto con los idiomas propios de cada CC.AA en cada una de ellas, garantizando la cooficialidad de ambas y muy especialmente en la escuela.
Por otra parte sería conveniente introducir el derecho al uso de las otras lenguas propias de las CC.AA tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado, en una muestra clara de la sensibilidad federal del sistema democrático español y para desactivar polémicas estériles entre los nacionalismos español y los periféricos.


Europa
La no mención del proceso de unidad europea en la Constitución, constituye sin duda un importante anacronismo que debe subsanarse.
La reforma parcial de la Constitución en 1992, que reformaba el artículo 13.2) para reconocer el derecho de reciprocidad a los ciudadanos de la Unión Europea en materia de sufragio reconocidos en el artículo 23, debería ampliarse para dar cabida a los efectos de cesión de soberanía que implica el proceso de construcción europea.
En este sentido, la linea seguida por Alemania en la reforma constitucional de 1992, nos parece una vía adecuada por lo que tiene de reforzamiento de la cohesión del modelo federal, abriendo la participación de los Länder a través del Bundesrat en los asuntos vinculados con la Unión Europea que afecten a las competencias de los Estados Federados.
Asimismo, la reforma de la Constitución alemana de 1992, establece un precepto que sería fundamental incluirlo en nuestra Constitución como forma de avanzar hacia la construcción del modelo territorial federal. Así, llemos en el artículo 23.6: “cuando en su esencia sean afectadas competencias legislativas exclusivas de los Länder, el ejercicio de los derechos de que goza la República Federal de Alemania en tanto Estado miembro de la Unión Europea deberá ser transferido por la Federación a un representante de los Länder designado por el Bundesrat. El ejercicio de los derechos se realizará con la participación del Gobierno Federal y de acuerdo con él; se mantendrá la responsabilidad de la Federación por el Estado en su conjunto”.

Hoy, es importante acometer estas reformas en la Constitución para actualizar y perfeccionar el funcionamiento de nuestra Democracia, con el fin de profundizarla y hacerla más viva.
Solo así, la Ciudadanía podrá ser cada vez más libre, más consciente y más soberana, hasta que algun un día no muy lejano, podamos alcanzar la madurez política suficiente para plantear abiertamente la necesidad democrática de avanzar hacia la República.

29.11.08

Crucifijos en las Aulas



Article de Javier Pérez Royo publicat a El País (28/11/2008)

La decisión acerca de si se puede admitir o no la presencia de crucifijos en las aulas está tomada. Es una decisión que adoptó el constituyente de 1978 al redactar el artículo 16 de la Constitución en los términos en que lo hizo. El Estado español es un Estado aconfesional y, en consecuencia, "nadie podrá ser obligado a declarar sobre su (...) religión o creencias" (art. 16.2 CE) y ninguna "confesión tendrá carácter estatal" (art. 16.3).
No nos encontramos ante una decisión que tengan que tomar los consejos escolares, o las consejerías de educación de las comunidades autónomas o el Ministerio de Educación, porque la decisión ya la tomó el constituyente. Desde el 29 de diciembre de 1978 cada ciudadano, y subrayo lo de cada ciudadano, es titular del derecho fundamental a la libertad religiosa y ese derecho tiene que serle respetado por los poderes públicos y por los demás ciudadanos sin excepción, ya que, como dice el artículo 9.1 CE: "Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución". Ni siquiera las Cortes Generales podrían tomar la decisión de que hubiera crucifijos en las escuelas, pues, en el supuesto de que aprobaran una ley en ese sentido, la ley sería anticonstitucional. En mi opinión, ni siquiera mediante la revisión de la Constitución contemplada en el artículo 168, que sería la vía apropiada para reformar el artículo 16 CE, se podría tomar esa decisión, ya que la no confesionalidad del Estado pertenece al núcleo esencial del Estado constitucional, que dejaría de serlo en el caso de que se convirtiera en un Estado confesional. Estado constitucional y Estado confesional es una contradicción en los términos. Pero, en todo caso, para tomar la decisión de que hubiera crucifijos en las escuelas, habría previamente que revisar la Constitución, esto es, adoptar la decisión por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras en dos legislaturas consecutivas y someter la decisión después a referéndum.
Desde el 29 de diciembre de 1978 debería haberse procedido de oficio a la retirada de todos los crucifijos de las escuelas. La retirada o no retirada de los crucifijos no es asunto que pueda ser sometido a discusión, ya que ello obligaría a que quienes participan en la discusión tengan que hacer públicas "su religión o sus creencias" y esto es algo que está expresamente vedado por la Constitución. La simple formulación de la pregunta ya sería anticonstitucional.
Lo que, a su vez, quiere decir que a nadie tendría que ponérsele en la tesitura de tener que hacer una reclamación para que se retiren los crucifijos y, menos todavía, que tenga que interponer un recurso ante los tribunales de justicia para que se ordene la retirada. Esto ya supone una vulneración del derecho a la libertad religiosa de la persona que reclama o recurre.
Los derechos fundamentales son derechos de los individuos. Los consejos escolares no son titulares del derecho a la libertad religiosa y, en consecuencia, no pueden decidir ni por mayoría ni por unanimidad si quieren mantener o no los crucifijos en las escuelas. Mantener esa postura es desconocer de la manera más completa qué son los derechos fundamentales y qué lugar ocupan en nuestro ordenamiento constitucional. De ahí que no pueda entender las declaraciones de la ministra de Educación en la Cadena SER acerca de que la retirada o no de los crucifijos dependería de lo que decidieran en cada centro los consejos escolares. A los 30 años de la entrada en vigor de la Constitución resulta increíble que todavía andemos con disputas de esta naturaleza. También la Junta de Andalucía tendría que corregir su posición que resulta constitucionalmente insostenible.


FIRMA POR LA SEPARACIÓN IGLESIAS - ESTADO

25.11.08

Cuando el GODF abandona el tema del GADU



Ensayo de Daniel Ligou publicado en el blog Rito Francés

En el seno de una famosa sesión del Convento del GODF del 13 de septiembre de 1877,el Pastor Frédéric Desmons, en ejercicio en el seno de la logia Saint Geniès de Maloirès y miembro a su vez del Consejo de la Orden se planteó votar, y logró por una amplia mayoría que el principio “del agnosticismo” de la Obediencia fuera toda una premisa que suprimiría el artículo 1 de la Constitución del GOdF la afirmación, calificada después como dogmática ”, que la Masonería tenía “por base la existencia de Dios y la inmortalidad del alma ". A la demanda del Gran Maestre el Dr. Antoine de Saint Jean, el Convento añadía que la institución “no excluía nadie por sus creencias ", reservas que no debían, según él impedir que las obediencias anglosajonas rompiesen con el GODF.
Esta decisión, con sus consecuencias seculares, ha sido la expresión de la gran mayoría de los hermanos, y sobre todo del ala más activa, no es, a nuestro sentido dudosa. Los dignatarios se encontraron con una ola de fondo - que explican a la vez las circunstancias políticas y la evolución intelectual de las clases sociales en las cuales se reclutaban los hermanos- a la cual no pudieron resistir, a pesar de sus buenas intenciones y sus hábiles maniobras contemporizadoras. Quizá pensaban que una deliberación conventual como aquella no podía ser cosa definitiva, y que llegarían, a pesar del voto, y porque tenían en manos los mecanismos de la Obediencia, la idea de poder “neutralizar” el movimiento, y, en cualquier caso, evitar promoverlo hasta sus extremas consecuencias, “interpretando” en un sentido tradicional la decisión tomada.
El problema del ritual
El problema del ritual era, desde esta óptica una cuestión absolutamente capital.
Que los dignatarios de la Orden consiguiesen mantener éste (Ritual) en su integralidad tras la decisión de 1877, perdía toda vigencia, puesto que, durante más de un siglo, la Masonería francesa había vivido sin “definición”
De esta forma se dotaba a los dignatarios de los argumentos suficientes para defender al Gran Oriente de Francia de las masonerías anglosajonas que, después de todo, no habían roto sus relaciones con Argentina, Hungría o Bélgica cuando las potencias masónicas de estos países habían afirmado un “agnosticismo” constitucional no mencionando la existencia del Gran Arquitecto en sus cartas. Pero, si los rituales se transformaran en un sentido “positivista”, suprimiendo, en particular, la invocación o la mención del Gran Arquitecto, la acusación de faltar a las Constituciones de Anderson tomaban un carácter mucho más serio.
Los partidarios de la modificación constitucional habían comprendido la importancia del problema puesto que la comisión de la cual Desmons había sido el ponente, había propuesto “poner los rituales en armonía con las modificaciones que acaban aportarse a la Constitución ".
El Presidente de Convento respondió que la cuestión le parecía solucionada de derecho, pero que vendría al día siguiente en el orden del día, como era su deseo. Se trataba, en realidad, de un texto de la logia “ L´Avenir “ del Oriente de Paris que pedía la supresión de las “pruebas físicas”, deseo y moción a presentado en los Conventos anteriores, siendo siempre rechazado por la mala voluntad del Consejo de la Orden
. Después de un debate confuso, el Convento decidió modificar los rituales y devolver la aplicación de esta decisión al Consejo del Orden que se ajustaba a los estatutos de la asociación - y, en la Tenida del 27 de octubre de 1877, dicho Consejo, a la solicitud de Heredia (el hermano del poeta), encargó a Jean-Marie Caubet, un “gambettiste”, y Eugène Vienot, un protestante rouanés, que tomaran el asunto en sus manos. Ambos eran moderados, y también masones expertos, que, bajo el Segundo Imperio, habían sido firmes opositores al Príncipe Murat, pero a la vez habían mantenido buenas relaciones con sus sucesores. El primero era positivista, amigo de Massol, Bancel y Littré, el segundo un espiritualista a lo Desmons, que, como él había aceptado la reforma de 1877 para evitar a los hermanos no creyentes cometieran una hipocresía haciéndose iniciar.
En una comunicación al coloquio de Bruselas (1977), intentamos determinar las directrices de la evolución del ritual del GODF durante el siglo XIX “Ideológicamente”, éste apenas evolucionado desde el “Regulador” de 1801, y los rituales elaborados por el príncipe Murat y su equipo en 1858, definiendo uno y otro una masonería bastante tradicional, inspirados a la vez de la herencia de las Luces y de un espiritualismo bastante insípido, pero que, debido a esta sosería propia, apenas si podía obstruir las conciencias. El hecho de que “la enmienda por la que Duez " define la Masonería como el reconocimiento de la existencia de Dios y la inmortalidad del alma” y se haya votado por unanimidad en 1849, da prueba de que el ateísmo doctrinal no tenía lugar aún entre las columnas masónicas de mediados del siglo.
Pero una cosa es el ritual “oficial”, y otra su aplicación. Ahora bien, al Gran Oriente de Francia, aún actualmente, las logias tienen, en este ámbito, la práctica de hacer un poco lo que quieren. Era lo mismo en el siglo XIX, y el ritual masónico conoció distintas evoluciones también bastante contradictorias.
Si el ocultismo había hecho tanta devastación en el Siglo de las Luces, y éstas parecían haber desaparecido, sin embrago encontramos “distintas desviaciones”. La más conocida, pero seguramente numéricamente menos importante, es la transformación de la logia en un club político y su evolución hacia el “carbonarismo” que, a nivel puramente masónico, consigue una alteración, o, generalmente, una desaparición del ritual considerado como una “forma caduca”
J. Baylot intentó elaborar una lista que llegó a una treintena de talleres, algunos de los cuales desempeñaron un papel innegable en la oposición liberal bajo los regímenes autoritarios, aunque su duración haya sido a menudo breve. Más importante y seguramente más espectacular es la expansión, en algunas logias, del ritual que se vuelve a la vez complicado, largo, y a menudo formado por elementos heterogéneos, a veces prestados a pseudo-iniciaciones antiguas y dando un paso por demasiado importante a las “pruebas físicas”, de una manera a veces absurda.
Se tienen mofado, no sin razones, sobre el famoso “hermano cirujano " que sobrevivirá hasta Murat o sobre tal iniciación en la cual “la prueba del aire” desplegaba sus documentos a bordo de un “montgolfière”. Todo eso carecía un poco obviamente de seriedad. Y eran los bonitos días del “planche a boules” y de la báscula (un tablero sobre un rodillo) que aún hoy algunas logias utilizan.
En realidad, a partir de 1850, se había renunciado generalmente a estas operaciones espectaculares y la mayoría de los talleres adoptaban un ritual “ecléctico” que limitaba el impacto del psicodrama en la iniciación o la subida al tercer grado, manteniendo los elementos esenciales, libre “de decirlo” más que a hacerla vivir. De todas formas, apenas se comprendía ya el sentido, y el aspecto “novatada” tendía a triunfar, lo que implicaba que algunos hermanos solicitaran la abolición completa de estas pruebas. El resultado es que el ritual tradicional se encontraba atacado por una parte por los racionalistas positivistas que querían retirarle todo carácter iniciático en nombre de la luz y de lo inteligible, y por otros hermanos - o a veces los mismos - que encontraban que las pruebas físicas no estaban ya acuerdo con el siglo, y retiraban a la Masonería su seriedad con el resultado de descartar algunos notables del mundo intelectual que se negaban a practicar tales chiquilladas.
Se ve pues, que la situación de los dignatarios encargados de la reforma de los rituales no era fácil, ya que debían a la vez tener en cuenta las tradiciones masónicas que ningún de ellos se decidía a abandonar completamente, y su deseo de no romper con la Masonería universal creando algo demasiada diferente de lo que se practicaba más allá fronteras-estos argumentos serán muchas veces utilizados por los “conservadores”- tras dejar su parte a las tendencias positivistas que se han convertido en mayoritarios dentro del “pueblo masónico ".
Estas exigencias contradictorias explican las vacilaciones de los dignatarios, e, incluso cuando los “positivistas” radicales, después de 1885, definitivamente habían triunfado a la cabeza del Orden, con el mantenimiento de una buena dosis de los elementos tradicionales en los rituales de 1887.
Los dos Comisarios Caubet y Vienot estuvieron como muertos durante el final 1877 y de todo el año 1878 a pesar de la agitación que había en las logias. En noviembre de 1877, la logia de Nancy, Saint Jean de Jerusalén, siendo muy tradicionalista y mediante la voz autorizada de su Venerable el Hermano Marchal, que se había elevado contra la supresión del artículo l, anunció la dimisión de su Venerable y reclamaba nula modificación que se debía introducir en el ritual: “La logia permanecerá en la Obediencia, pero bajo condición que los rituales actuales no estén alterados bajo el pretexto de ponerlos de acuerdo con el voto de la Asamblea, lo que nos aparece como una consecuencia absolutamente necesaria, teniendo en cuenta que los rituales no pertenecen especialmente a una Obediencia, sino a la Masonería universal ",
Reclamación a la cual el Consejo del Orden respondió de una manera positiva.
Efectivamente, las autoridades masónicas seguían imperturbablemente correspondiendo sobre el papel al titulado “a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo ". Y, el 24 de abril de 1878, un deseo de la Logia “ L´Avenir” que reclamaba de nuevo la supresión de las pruebas físicas era saludada en el Consejo por una inclusión de de tal demanda en orden del día, cuestión muy significativa.
En el Convento de 1878, se presentaron tres demandas reclamando la abolición de estas pruebas (“L ´Avenir , La Liberté de Conscience, y el Hermano Décembre-A1lonier), mientras que el mismo Hermano reclamaba que, para la revisión, el Consejo se agregue a la colaboración “de una comisión consultiva compuesta de Masones eruditos, que conocieran perfectamente la historia y las tradiciones de nuestra institución ".
Se devolvieron todos estos textos al Consejo y a la Comisión de estudio del Ritual, lo que al fin a la postre era de uso común. Pero, el 10 de septiembre estalló un grave incidente en la sesión. El hermano Rousselle “ desafió al Consejo de la Orden sobre la cuestión de la reforma de los rituales votada por Convento de 1877 " y afirmó que los dignatarios habían asumido compromisos contrarios a la decisión conventual.
El Gran Maestre de Saint- Jean, respondió afirmando que se había nombrado a una comisión, pero que ante la actitud de las potencias masónicas extranjeras, “había interés en la Masonería francesa en remitir el trabajo reclamado " que era una “cosa seria y de larga duración”.
Luego, después de haber mencionado la opinión del hermano Findel y de Bauhutte, y para agrandar el conocimiento de los masones franceses por Hubert y la Cadena de Unión, concluyó el orden del día así de simple.
El debate rebrota por las intervenciones de los hermanos Bussière, Maynard y Corbières que presentaron en el orden del día en que reclaman que la modificación esté efectuada antes de Convento de 1879, lo que de Saint- Jean rechazó, pero el Consejo no lo siguió, ante lo cual el Gran Maestre presentó su dimisión que deberá retirar más tarde.
Al día siguiente 11, esto fue a la vuelta de Caubet sufrir el fuego de los diputados. Se le desafió “para saber si, en la redacción de los nuevos rituales, se proponía conservar la fórmula “A la gloria del GADLU ". Caubet respondió con mala fe “que todos los que lo conocían supieran que defendió, toda su vida, el principio adoptado por la última Asamblea, que, en esta redacción, se inspiraría en los sentimientos que siempre lo habían animado.
En cuanto a los detalles que indican por adelantado lo que será esta revisión, piensa que es imposible especificarlos antes de que se haga un estudio completo ", a lo que el Hermano Danet respondió con mucha sensatez que “si la reforma de los rituales pide un año más, no es necesario un año para suprimir la fórmula “A la gloria del GADLU " sobre las planchas oficiales que emanan del GODF ".
El futuro prefecto de policía responde “que la Administración del GODF no se preocupó hasta ahora de esta fórmula, la actitud de algunas potencias masónicas extranjeras tenían sobre este punto algunas reservas, que se limitó a tratar en las grandes cuestiones planteadas por la reforma del año pasado, pero que esperaba se pudiera remitir con todos los detalles de esta naturaleza, así como llevar a cabo las consecuencias del voto de la última Asamblea ". La vuelta triunfal de Saint- Jean paró en seco el debate.
Éste se reanudó por un incidente. Un hermano que pide “si, de ahora en adelante, se permite a las logias suprimir las pruebas físicas ", el Presidente le contestó firmemente que “los rituales actuales deben respetarse mientras no se modifiquen, porque son la norma y la ley. Algunas logias parecen descuidar las fórmulas simbólicas. Es allí un hecho deplorable que no puede faltar la llamada de atención del Consejo del Orden ".
A pesar de estas amenazas, los tradicionalistas habían debido retroceder. La mayoría del Consejo se había negado a seguir de Saint- Jean, y en prueba de fuerza y de forma, voluntaria, y aceptando la propuesta Bussière,a redactar un ritual revisado antes de Convento de 1879. Por ello, a partir del 15 de diciembre, en el Consejo, el hermano Massé reclamó que la Comisión se preocupara “de la tarea que le incumbe” y de acelerar su trabajo, de depositar su texto para que puedan estudiarlo a su debido tiempo.
Caubet respondió afirmando, como lo había hecho en el Convento, que “ la Comisión no perdiera de vista las promesas hechas… Recoge en este momento los rituales de las distintas potencias masónicas para compararlos e inspirarse si es preciso, y sabrán ponerse a su debido tiempo a la obra ". El 8 de febrero de 1879, es él mismo Vienot el que insistió “para que la Comisión active su trabajo y haga cuanto antes el depósito ". Era necesario concluir y era tanto más difícil cuanto que la Comisión se encontraba reducida a su más simple expresión, ya que Caubet, que se ha convertido en director de la policía municipal de París tenía otras preocupaciones en cabeza. El 22 de marzo, a la solicitud de Vienot él mismo y de los hermanos Cammas y Dalsace, el Consejo decidía descargarse de este trabajo y devolverlo al Gran Órgano colegiado de los Ritos.
El Gran Órgano colegiado, que presidía de Saint -Jean desde 1874, se puso rápidamente a la obra, y, a principios de junio, presentó su trabajo al Consejo en la sesión del 6 de junio. El Consejo comenzó por estudiar las demandas relativas a la supresión de las pruebas y las descartó formalmente: “El Consejo, sin adoptara la opinión de la Comisión de revisión de los rituales, ni a la opinión del Gran Colegio de Ritos, al referir a sus anteriores decisiones sobre la materia, se decide a priori por el mantenimiento de las pruebas simbólicas, cuyos signatarios con las demandas encima piden la supresión, y se pasa al orden del día ". Después de que se estudió las propuestas del Gran Colegio de Ritos, artículo por artículo, los aprobó antes de decidir si se someterían a la impresión antes de Convento. En la sesión del 11 de agosto, los ejemplares estaban dispuestos someterse a los diputados, y, en Convento, el Presidente pudo afirmar que los “nuevos rituales están a partir de este día la disposición de las Logias”.
Hacer desaparecer de los rituales, en cada grado simbólico, las distintas fórmulas temiendo que tuvieran un acentuado carácter dogmático exclusivamente religioso ".
Hay pocas cosas que decir sobre estos rituales de 1879. “El Gran Colegio de los Ritos, cumplió esta misión en sus sesiones del 3 y del 4 de mayo. Su trabajo principalmente consistió en hacer desaparecer de los rituales, en cada grado simbólico, las fórmulas que tenían un carácter dogmático, o exclusivamente religioso”. Efectivamente, éstos textos reproducen, en parte, los de Murat.
Digamos que se limitó simplemente a suprimir las expresiones “Dios” o “GADLU” allí donde figuraban, a menudo en una pura función de buscar y reemplazar, sin más.
Desaparece del ritual del primer grado, la cuestión sobre los “Deberes hacia Dios”, o el arrodillamiento en el momento de la consagración del Venerable, lo cual se convierte en una formula más prosaica, lo mismo sucede con el tema de la “Mesa del VM y de los dos vigilantes"; o la definición del tres (3) donde todo el significado era trinitairo; San Juan desaparece, pero se mantiene el sentido bíblico de los “tres golpes” que se dan a la puerta del Templo.
Menos importante son las modificaciones introducidas en los otros dos grados simbólicos, restantes. La explicación de la letra G en el grado de Compañero se lace más laica, al igual que desaparece la invocación a Dios en la señal de honor del grado de Maestro.
No se cuestiona por tanto a los dignatarios, tanto del Consejo de Orden como del Gran Colegio, que fueran esencialmente conservadores, de lo contrario las decisiones conventuales de 1877 les habría llevado a buen seguro que a las mazmorras. Fue necesaria una fuerte presión de las Logias, sobre todo de aquellas muy sensibles en Convento de 1878, al cual el Gran Maestre pierde la dirección de la Obediencia tras, “someterse” a la decisión de éste, para que todo tenga éxito. Pero aún así la medida se considera escasa, ya que los nuevos rituales conservaban la parte fundamental de las tradiciones masónicas, y especialmente se mantenían las pruebas ya que otro lado no aparecía por ninguna parte en los nuevos textos, el espíritu positivista que muchos hermanos querían que apareciera con toda claridad en los rituales. Por ello se se comprende la decepción “del ala progresista” del Gran Oriente de Francia, ante tales situaciones.
De todas las maneras su trabajo como oposición se cristalizó en el transcurso mismo del Convento de 1879, con el tema de las “pruebas”. A partir del 8 de septiembre, mientras que el Gran Maestre San Juan, acababa de presentar los nuevos textos, se depositun debate al efecto. Hubopor tanto un compromiso, sin conclusión clara, entre el hermano Jouaust (de Rennes) que afirmaba que las pruebas no pertenecían a la Masonería primitiva, y que le parecían a menudo ridículas, y el hermano Rousselle que hacía hincapié en la necesidad de la enseñanza simbólica que comportaban
El día 12, el mismo Jouaust y Pernelle pidieron su derogación, el segundo llegó incluso a reclamar que se suprimiera el artículo II de la Constitución (para evitar las iniciaciones-relámpago, como en el caso del mariscal Magnan que había recibido los 33º grados en un día) y que lleva de hecho un efecto “nulo ya que no puede eximirse de las pruebas graduadas fijadas por el ritual masónico”.
El debate fue vivo, y muy señalado por intervenciones favorables a la tradición expuestas por los hermanos Costero, Rousselle, Ménard y Monnereau, mientras que Décembre-A1lonier reclamaban la “libertad” para cada logia, y Didrot pedía la devolución de la cuestión al estudio de los talleres.
La cuestión se animó cuando Jouaust afirmó que las pruebas “eran suprimidas en París por un acuerdo de los Venerables, y por una aprobación tácita del Consejo de la Orden”, afirmación que fue inmediatamente contradicha.
Por último hay que decir que los conservadores triunfaron y el Convento votó un texto de Bordier que de San Juan había aprobado: El Convento, consideraba una parte de la supresión de las pruebas y los viajes simbólicos, que afectaba al carácter mismo de la Masonería. Pero sobre la mesa del Consejo estaba la petición de la logia “Unión y Perseverancia”, al Oriente de de París, pidiendo que “los tres viajes simbólicos de la iniciación masónica “fueran suprimidos y sustituidos por una instrucción histórica hecha por el el Venerable o por el Orador, lo cual recuerda la idea que pudo inspirar sus autores y la razón de su supresión”.
Entre1850 a 1885, la cuestión de las “pruebas” vuelve de nuevo a estar constantemente en el orden del día de los Conventos y en deliberaciones del Consejo, pero la mayoría sigue siendo fiel a la posición de 1879. El ritual seguirá siendo conforme a la tradición, pero con las menciones deístas excluidas de éste. Pero, en dicha fecha, el Gran Oriente de Francia sufre un cambio político: el Presidente del Consejo de la Orden, Charles Cousin, que había sucedido a San Juan muerto en 1882, “convencido ferryste”, renuncia al primer mallete bajo la presión de los radicales que se han convertido en ese momento en mayoritarios en el seno del Consejo. Colfavru, primero y luego Desmons le relevarán en la sucesión.
Los acontecimientos que siguen, están en la lógica de la eliminación de Cousin. El Convento de 1885 suprimió de las Constituciones la fórmula que había conseguido mantener San Juan en 1877: “La Francmasonería no excluye nadie por sus creencias. En la elevada esfera donde se coloca, respeta la fe religiosa y las opiniones políticas de cada uno de sus miembros”. Pero paradójicamente, mantenía el comentario del artículo I que “autorizaba todas las prácticas de culto”, cuyo texto desaparecería en 1904, tras una intervención de Lafferre, para ser sustituido por la formulación actual, recordando de esta manera los principios de 1877.
La ideología lógica del Gran Oriente de Francia había querido dejar morir el Gran Colegio de Ritos, en su bonita muerte,
Dimitiendo de la Presidencia, Cousin renuncia también a sus funciones de Gran Comendador del Gran Colegio de Ritos , y, sin dimitir expresamente, la mayoría de los dignatarios lo siguieron en su jubilación, en ese mismo Convento, se contaban con no más que tres miembros en actividad real. Además, muchos Capítulos y Consejos no eran de ninguna manera favorables a la evolución de la cual eran testigos, y el hermano Hubert, director de la influyente la Revista Cadena de Unión, era su intérprete, lo cual hacía de buen grado.
La ideología lógica del Gran Oriente de Francia había querido dejar morir al Colegio de Ritos en su bonita muerte, pero una serie de hermanos, incluido Louis PoulIe, magistrado en Amiens, que ya había presidido al Gran Colegio en 1883-84 y Charles Fontainas, abogado en París, que debía presidirlo en 1899-1901, creían en la utilidad de un “Senado” y no querían dejar el monopolio de los altos grados al Supremo Consejo del Rito Escocés. Por ello, a partir del 13 de abril de 1885, Poulle, primer Teniente Gran Comendador, informó al Consejo de la situación, pero, después de haber oído a Caubet y a Fontainas, el Consejo “se suspende para resolver”. Se esperaba al Convento.
El Convento se consagró esencialmente a la reforma del Reglamento General y los artículos 222-247, relativos a los talleres de Altos Grados, los caules presentaban a éstos como estrechamente unidos al Consejo del Orden, y retiraban de hecho todo el poder del Gran Colegio quitándole el título de “Supremo Consejo” y dejándole tan solo un papel consultivo.
Después del voto de estos artículos y basándose en ellos, el Consejo pidió al Convento la autorización para disolver el Gran Colegio, y que una delegación limitada en el tiempo a seis meses permitiera reconstituirlo (23 de octubre). El decreto de 31 ponía pues fin a los poderes del antiguo Consejo y designaba para formar la nueva estructura con ocho Hermanos con el Grado 33º en ejercicio, y admitía en en el cargo honorario a Blanche, Cousín y Cammas, así como otros dos masones de Edimburgo, que seguían siendo fieles al principio relaciones con el G.O a pesar del exclusivismo anglosajón.
El decreto se votó, a pesar de las reservas de los FF. Sergent y Francolín. El 6 de enero de 1886, se instalaba al nuevo organismo. Poulle volvía a ser Gran Comendador, Masse y Fontainas, eran nombrados tenientes y Amiable , Gran Orador. “Los tres miembros honorarios rechazaron su nombramiento, y. Hubert, pasa formaba parte del Gran Colegio, aunque desde 1883 había comunicado por carta del 22 de diciembre, su “desaprobación” y de su deseo de retirarse.
Francolín y Hubert alegaban que el Convento y el Consejo se habían excedido en sus poderes y que no correspondía al sentir de las asambleas “de Maestros", de disolver un Taller superior a su grado, aún menos de reclutar a Hermanos del grado 33º. Por ello, el Consejo, en su larga “circular n° l” de 1886, relativa a las modificaciones del Reglamento, intentaba justificar su actitud como consecuencia de una situación que no había querido: el número de miembros activos (es decir, según el nuevo artículo 229, poseyendo el grado 33º grado, y viviendo la Francia continental y teniendo una actividad real en un Taller) se había convertido en inferior a 9 (nuevo artículo 222), y por tanto era necesario reconstituir al “personal” del Gran Colegio , lo que la Asamblea General tenía el derecho hacer. Por otra parte se excluyeron ellos mismos, los “que no reconocían esa autoridad”.
Se podrá discutir eternamente sobre la validez de este “golpe de Estado masónico, pero así fueron los hechos…
En cualquier caso, el terreno estaba libre para una reforma ritual completa la cual reclamaban un buen número de talleres. En el Convento de 1885, aún aumentaron más las peticiones de poder llevar acabo esa reforma. La logia la “Repúblique Democrátique”, al Oriente de París, reclamaba que se adjuntara a las “cuestiones de Orden: el tema ¿Qué es un ciudadano dentro de la República””, “Los Démophiles”, al Oriente de Tours, afirmaban que “el progreso en todas las cosas se acentuaba cada vez más, y que la Masonería había permanecido en un largo retraso en cuanto a las mejoras y el perfeccionamientos realizados desde una serie de años atrás, y que esto había dañado a su prosperidad, y que ello no destacaba a los ojos de los masones serios” y proponían una “ayuda” con el fin de que se modificara rituales y catecismos, dotados con un precio.
Por otra parte citabaa la circular n°1 y precisaba que el Gran Colegio o “será… muy útil auxiliar al Consejo del Orden para la elaboración de nuevos rituales y Cuadernos de instrucción”.
Louis Amiable
La nueva mayoría tenía pues todos los poderes. No se puede acusarlos deno haber hecho las cosas con mucha seriedad, y de hacer todo lo posible para que estos nuevos rituales fueran la expresión exacta de la ideología dominante en el pueblo masónico, y es precisamente Louis Amiable, quien fue la clave maestra de toda esta empresa.
Louis Amiable es hoy uno de los grandes olvidados hoy, y en nuestro sentido e idea creemos que no lo merece. Sobre todo recayó sobre él todo el estudio sobre la Logia parisiense de las Nueve Hermanas (Neuf Soeurs) , bien documentada - ya que tuvo en sus manos los documentos originales de la Logia, desaparecidos desde hacía tiempo y que reaparecen de vez en cuando entre los libreros de viejo-, pero demasiado orientada toda la documentación en la justificación mítica de una Masonería “de las Luces”, como laboratorio de las ideas revolucionarias.
Es también (Amiable) el autor de un buen estudio sobre la magistratura y la Masonería bajo el Antiguo Régimen, en la cual pone en evidencia “la importancia del personal parlamentario en las Logias del siglo XIII, pero sin lograr las conclusiones que se imponían, sobre las concepciones políticas de los “robins” de los tiempos.
En cualquier caso, se trataba de un hermano erudito, humanista y buen jurista – que terminaría su carrera como consejero del Tribunal de Aix-en-Provence. Su vida es una novela un tanto aventurera . Republicano bajo el Imperio, se exilia y se refugia en Constantinopla donde conoció la Masonería. Hizo fortuna a la vez que entra en el Derecho y en el comercio antes de volver a entrar a Francia en 1871, como militar se situó en el ala izquierda del Partido Radical y en masonería se situaba en la tendencia “positivista”. Su nombramiento como miembro del Gran Colegio de Ritos y su elección como Gran Orador iban a darle los medios para realizar su “grand obra”.
Efectivamente, después de la “reforma” del Gran Colegio , todo se desarrolló e muy rápidamente.
A partir de la sesión de instalación, el 6 de enero de 1886, el Gran Colegio pidió que el Consejo del Orden enviara una circular para las cuestiones de las reformas del ritual. Las respuestas de las Logias se transmitirían en dichas respuesta al Gran Colegio que informaría y prepararía una nueva redacción. Sería así mismo para los rituales de 18. al 30e, pero no había que presentar tales textos al Convento del GODF. El día 11, el Consejo de la Orden dio el visto bueno sobre este procedimiento: “El Gran Colegio pide al Consejo de la Orden que enviara a las Logias de la Federación una circular que las invitara a formular por escrito sus observaciones y sus propuestas para la revisión de sus rituales. El 13 de febrero, se envió una circular en este sentido a las logias.
El texto de la circular firmada por e Colfavru “el Presidente del Consejo de la Orden” y de Poulle y Amiable como Secretarios (no mencionaban sus funciones en el Gran Colegio) es precisa, y da prueba muy claramente de la orientación que los nuevos dignatarios pretendían dar al ritual.
El trabajo de revisión no estuvo completo, y existió una corriente de opinión en el sentido de una nueva revisión. Había logias que se manifestaron en el Congreso Regional del Oeste y en Convento. El Gran Colegio se pronunció en el mismo sentido.
Los talleres deberían en primer lugar decidir si había que modificar o no los Cuadernos de los grados simbólicos, teniendo en cuenta el hecho de las modificaciones constitucionales y reglamentarias votadas a las Asambleas Generales de Francmasones de 1884 y 1885, donde aparecen diversa modificaciones rituales. Si la logia decide que hay revisión, las logias deberán presentar sus propuestas.
La circular hace hincapié en el problema de las “pruebas” e invita las logias a demostrar “un espíritu progresista y un celo encendido”, conservando al mismo tiempo en la institución su “carácter a la vez tradicional y universal”. El texto hace hincapié en el hecho de que en ninguna parte un masón o ninguna logia deben ser desoídas y que las respuestas debían llegar al GODF antes del 1 de junio.
Fueron al menos un centenar de logias las que respondieron, algunas de las cuales eran “forcloses”. Si se creen los informes posteriores, seis de entre ellas se pronunciaron contra toda revisión, y cinco en favor de una revisión de detalle, el resto eran favorables a una modificación más o menos amplia.
Tres Talleres, “Le Progres” y “L´Etoile Polaire” al Oriente de Paris , “La Bienfaisance Chalennaisee”, al oriente de Châlons-sur-Marne habían hecho imprimir sus informes. Las dos primeras concluyeron en una revisión relativamente moderada haciendo hincapié sobre todo, en la necesaria desaparición de las pruebas físicas en los grados dos “simbólicos”, el tercero era más importante porque era la primera obra de uno de los pensadores más conocidos de la Masonería contemporánea: Oswald Wirth

En el nombre de 'Bolonia'


Enmig de les mobilitzacions dels estudiants universitaris en contra del Procés de Bolonia, us recomano la lectura d'aquest interessant article publicat a El País (25/11/08) perquè contribueixi a aclarir els termes i ajudi a no confondre una cosa amb l'altra.


SUSANA PÉREZ DE PABLOS 25/11/2008

El nombre de Bolonia, la universidad más antigua de Europa, se está utilizando en vano. Vale para todo. Más allá de los lógicos desacuerdos o matices de cualquier iniciativa de alcance, se está viendo cómo una combinación de explicaciones insuficientes está llevando de boca en boca el nombre de Bolonia hasta convertirlo en un término controvertido.
El nombre de Bolonia, la universidad más antigua de Europa, se está utilizando en vano. Vale para todo. Más allá de los lógicos desacuerdos o matices de cualquier iniciativa de alcance, se está viendo cómo una combinación de explicaciones insuficientes está llevando de boca en boca el nombre de Bolonia hasta convertirlo en un término controvertido, sagrado para unos y maldito para otros. La realidad es muy sencilla: la Declaración de Bolonia, firmada en 1999 por 29 países, pretende crear, nada más y nada menos, una especie de Unión Europa Universitaria ampliada. Pero su contenido se resume en sólo tres puntos: movilidad estudiantil en Europa, estructuración de los estudios en tres niveles (grado, máster y doctorado), y articulación de los programas en créditos europeos (ECTS), que, además de las horas de clase, incluyen el trabajo personal de los estudiantes. Por decirlo en términos rotundos, todo lo demás no es Bolonia.
En realidad, algunas de las quejas tienen que ver de refilón con el proyecto de cambio, pero no con el de Bolonia, sino con el del Gobierno español. Éste decidió aprovechar la convergencia europea para actualizar los títulos, algo que algunos veían imprescindible y otros necesario sólo en algunos aspectos. Se hizo primero un catálogo de títulos -con María Jesús San Segundo como ministra de Educación, entre 2004 y 2006-, lo que desató una primera contienda. Bastó con una primera propuesta en la que, por ejemplo, se proponía integrar la carrera de Historia del Arte en la de Historia o las filologías, para que empezaran las protestas. Las facultades de Historia del Arte tardaron pocos días en salir a la calle contra la eliminación de sus carreras. Se armó tal follón que el ministerio no fue capaz de reaccionar a tiempo. El propio Zapatero tuvo que desmentir personalmente que no iba a ser así. Aquel proyecto está más que enterrado y ahora no hay catálogo alguno, las universidades pueden proponer los títulos que quieran con total libertad, aunque pasan por evaluaciones, que son también parte del problema actual.
A día de hoy, la implantación de esta reforma en España está en la media de los países de la UE, a la mitad más o menos. En las 76 universidades españolas (50 públicas) las desigualdades son notables. Acusadas además por su gran variedad. Las más jóvenes, como la Carlos III de Madrid, se han apresurado: este año imparte todas sus titulaciones de Grado (30) -que equivalen a las antiguas licenciaturas y diplomaturas- ya homologadas con la UE. Pero también es verdad que lo tenían más fácil que los grandes centros, como la Complutense -que tiene ahora 65 carreras, entre licenciaturas, diplomaturas e ingenierías-. Este centro prevé tener una treintena presentadas al Consejo de Universidades antes de fin de año para su homologación.
El proceso establecido de aprobación de nuevos títulos en España es parte del problema. Las universidades deben presentar sus títulos al Consejo de Universidades para su homologación. Este organismo manda a su vez cada propuesta a la agencia nacional de evaluación (Aneca) y debe darle el visto bueno para que el Consejo universitario lo apruebe posteriormente. Luego lo hace oficial el Consejo de Ministros. El curso pasado (2008-2009), la Aneca rechazó 60 títulos de los 200 que le presentaron, todos de Grado, pero tras las reclamaciones aprobó otros 23. Es decir, el saldo fue de 163 aprobados y 37 rechazados. En el curso actual, las universidades han presentado otros 406 títulos de Grado y 48 másteres. Todos están pendientes de evaluación.
Meter mano a la universidad siempre ha sido arriesgado. Precisamente, por temor a las protestas estudiantiles y docentes. La reforma (que debe estar lista en 2010) empezó a dar miedo a los gobiernos (del PP, primero; y del PSOE, en el inicio de la pasada legislatura) y no se abordó de verdad hasta que llegó Mercedes Cabrera (a mitad de 2006) al Ministerio de Educación, del que paradójicamente en esta legislatura ya no dependen las universidades, son competencia del Ministerio de Ciencia e Innovación. Esto, unido a las presiones gremiales de diversos colectivos universitarios por no perder poder académico (esto es, número de cátedras, de docentes, de departamentos... y, por supuesto, de alumnos a los que va en parte vinculada la financiación), ha hecho que la bola contra Bolonia haya ido engordando mes a mes.
Ahora hay decenas de concentraciones, encierros en facultades, acampadas en las puertas de los centros superiores... El movimiento estudiantil contra Bolonia es asambleario, pero en los dos últimos años se ha intensificado. Empiezan a organizarse y comienzan a preocupar a los responsables de las universidades. ¿Qué piden? En resumen, que se pare el proceso de Bolonia.
Europa vende en España, siempre ha vendido. En el nombre de Europa se han justificado iniciativas, mejores o peores, económicas, sociales y políticas. En el caso de Bolonia se ha usado el nombre casi como reclamo. La Universidad de Bolonia se fundó en 1088 y se creó además a partir de las escuelas municipales, lo que la diferencia de las otras grandes universidades europeas, con origen episcopal (Oxford, París...).
En España, el movimiento estudiantil antibolonia es asambleario y no es antieuropeísta, como explica una de sus portavoces, Olga Arnaiz. Tiene 24 años y es estudiante de doctorado de Estudios Ingleses en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid. Respecto a la privatización que, según estos alumnos, hay detrás de esta reforma, Arnaiz explica: "No estamos en contra de que la universidad se renueve ni de que responda a las necesidades de la sociedad, pero sí lo estamos de que se ajuste a las necesidades de las empresas. La universidad no está para formar mano de obra con conocimientos específicos. Y se están creando cátedras con el nombre de empresas, como la de la farmacéutica Pfizer. Aparte de la publicidad que supone, preferiríamos que se hiciera con dinero público. Pedimos que el Estado dedique mayor presupuesto a la universidad", añade la portavoz estudiantil. Este movimiento asambleario nació el año pasado en Madrid, en las facultades de Filosofía y Filología, explica Arnaiz. Aunque ya hubo brotes durante los dos años anteriores en algunas universidades, especialmente en Cataluña y en la Comunidad Valenciana. El pasado día 14 salieron miles de alumnos a la calle en Madrid y cientos en otras ciudades.
"Es verdad que Bolonia no tiene la culpa, es la excusa que ha usado el Gobierno para una reforma de las carreras que en muchos casos, como en Filología, lleva a perder muchas asignaturas", afirma Arnaiz. ¿Qué quieren los estudiantes? "Que se pare la aplicación de los nuevos Grados; que se abra un debate con toda la comunidad académica para que entre todos se construya una nueva alternativa; que las tasas de las matrículas no suban en los próximos años por esta reforma; que los másteres tengan precios públicos, que sean asequibles, y que se multiplique el número de becas para todas las titulaciones de Grado y Máster". También quieren que las prácticas del último año del Grado (el cuarto) sean gratuitas. Los alumnos tienen que pagar la matrícula de las asignaturas que se contienen prácticas en empresas.
"El cambio de magnitud real que ha experimentado la sociedad en los últimos 20 años se escapa a los que protestan, ahora la universidad tiene que dar formación al 50% de los jóvenes de esa edad", señala el vicepresidente de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, Francesc Solé Parellada. "Uno de cada 500 españoles es profesor o tiene algún contrato con la universidad. Aparte de los alumnos, está vinculado con ella todo su personal y también la sociedad en su conjunto. Todos ellos son clientes de la universidad. La mayoría de los alumnos sí quieren profesionalizarse, que les enseñen el conocimiento de una profesión. Y una sociedad no puede permitirse pagar la educación del 50% de la población de esa edad sin que realmente se les profesionalice. También son importantes en la universidad el aprendizaje de valores, el aprender a aprender y la actualización de contenidos. La cuestión es buscar el equilibrio entre todo esto, y eso es lo que pretende Bolonia, lo que es muy positivo", concluye Solé Parellada.
Otra de las cuestiones que ha sido clave para agudizar el conflicto ha sido la desvinculación de las universidades del Ministerio de Educación. En esta legislatura han pasado a depender del nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación. El hecho de que la ministra Cristina Garmendia, una profesional procedente del mundo de la empresa, esté al frente de las universidades y el discurso que defiende desde él de dar prioridad al objetivo de transformar el conocimiento en innovación no ha ayudado mucho. O no ha sido explicado con acierto. Así lo han entendido los colectivos de profesores y los alumnos antibolonia.
Lo cierto es que el ministerio de Ciencia e Innovación ha hablado poco del tema hasta ahora. También lo ven así los rectores más afectados. Los que tienen concentraciones de alumnos quejándose por Bolonia en las puertas de sus facultades, como los de las universidades de Barcelona, Complutense, de Sevilla o de Valencia.
El secretario de Estado de Universidades, Màrius Rubiralta, ocupó, antes de este puesto, el de rector de la Universidad de Barcelona, y vivió en sus propias carnes las quejas de los estudiantes. Rubiralta se defiende.
Está de acuerdo en que se está mezclando todo: "Hay que separar Bolonia de los problemas de las universidades, que estamos intentado abordar en la Estrategia 2015, como la financiación o la relación entre el sistema público y privado. Pero esto se está hablando ahora y no tiene nada que ver con el espacio europeo de educación superior. Ir contra eso sería ir contra Europa". "Las asambleas que se están organizando no sirven para poner nada en claro, ponen a los rectores en la picota, les quitan autoridad", añade. "El Gobierno está defendiendo a la universidad pública, no es verdad que se haga lo contrario y cada vez hay más ayudas. Por ejemplo, las condiciones de los préstamos-renta se han rebajado aún más, no es verdad que se hipoteque con ello el estudiante, como se está diciendo", sostiene el secretario de Estado. Rubiralta opina que hay que abrir un debate con los representantes de los alumnos en los órganos de gobierno de las universidades para intentar aclarar este conflicto.
"El problema es que tampoco esto es converger con la UE", dice el rector de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Berzosa, uno de los que menos inconveniente tiene en hablar claro. "El proceso se ha llevado mal desde el principio y se han metido muchas cosas juntas, eso es lo que ha complicado todo. Y ahora todos los mensajes de Bolonia que llegan a la sociedad son negativos. Incluso gente con cierto predicamento intelectual está diciendo que esto es el hundimiento de la universidad, y eso es una barbaridad. Bolonia es algo positivo y necesario, es una oportunidad para que los estudiantes se puedan mover más por el mundo, y el ministerio no ha salido lo suficiente a defenderlo. Otra cosa son los problemas de financiación o los cambios derivados de poner los títulos de Grado a cuatro años, cuando en la mayor parte de los países se ha optado por un Grado de tres años y un Máster de dos. Eso ha creado muchos inconvenientes".
En todo el proceso ha estado presente la presión de diversos colectivos académicos y profesionales que no querían que sus títulos fueran reducidos en años, pudiendo perder con ello profesores y financiación. Ésta, la de cada universidad, la deciden las comunidades autónomas, pero está vinculada al número de alumnos. En este punto está el miedo de algunos colectivos y es en buena parte lo que ha alimentado el conflicto. Que algunos cambios hagan más atractivos otros títulos que el suyo y perder alumnado.
Aporta una visión complementaria el rector de la Universidad Antonio de Nebrija, Fernando Fernández. "Se ha convertido en la reforma pendiente de la universidad española y esto ha sido un error. En la trasposición de esta reforma en una legislación que obliga a que las carreras tengan un número concreto de créditos y a que pasen la evaluación de la Aneca se perdió la gran oportunidad. Se cercenó la autonomía de la universidad haciendo pasar cada título por esa agencia, lo que aumenta la burocracia, y debería replantearse". No es el único ni mucho menos que opina así. La burocratización es una queja de no pocos profesores y rectores, quienes aseguran que ha contribuido a retrasar la puesta en marcha de los nuevos títulos.

Las claves de la declaración europea

Lo que SÍ es Bolonia
Las enseñanzas deben estructurarse en Grado, Máster y Doctorado en toda la UE. Han firmado esta declaración 29 países.
El objetivo es la homologación de las titulaciones en toda la UE de cara a facilitar la movilidad de estudiantes y profesores.
Otro de los fines es clarificar la formación recibida por los alumnos de toda Europa a la hora de buscar un trabajo en los países miembros de la Unión.
Los títulos deben incluir un suplemento al diploma en el que se especifique con detalle lo cursado por el alumno.
Las enseñanzas se estructuran en créditos, llamados ECTS, que se obtienen no sólo por horas de clase, sino también por el trabajo realizado por el alumno fuera del aula.
Establece principios generales, básicos, no entra en detalles.


Lo que NO es Bolonia
El cambio de las titulaciones para convertir las diplomaturas, licenciaturas e ingenierías (que eran de entre tres a cinco años) en carreras de cuatro años si pasaban a ser Grado, y de uno o dos, en el caso de los Máster. Ésta es una decisión de Gobierno español. La mayoría de los países han establecido el Grado en tres años y el Máster en dos.
La Declaración de Bolonia no habla de privatización de la universidad. Anima a los países a buscar los mecanismos para invertir más en ella, pero no detalla cuáles.
El precio de las tasas de las matrículas los decide cada comunidad autónoma en función de una horquilla que aprueba cada año la Conferencia General de Política Universitaria, vinculada al Ministerio de Ciencia e Innovación.
La apuesta por un tipo de enseñanza pública o privada no tiene que ver con Bolonia. En España, la financiación depende de las comunidades autónomas.

25 de Noviembre: Día Internacional del Laicismo y de la Libertad de Conciencia



El 25 de noviembre de 1981 la Asamblea General de la ONU proclamó la Declaración sobre la eliminación de toda forma de intolerancia y discriminación por motivo de religión o convicciones.
De ahí que Europa Laica y otras organizaciones laicistas propongan a la comunidad internacional que se vaya consolidando y se celebre este día, anualmente, como el del Día Internacional de la Libertad de Conciencia.
Hoy, 27 años después, son muchos los países en los que la libertad de conciencia o convicción no es respetada. Las ideas religiosas son privilegiadas frente a las creencias no religiosas y otras convicciones. Gozando, además, algunas religiones privilegios frente a otras, dependiendo del país en que nos encontremos. Así, los países islámicos no aceptan la apostasía y persiguen a quienes se atreven a practicarla, en otros países la religión protestante mantiene relaciones privilegiadas con el Estado y en todo el mundo hay guerras religiosas, que son verdaderos genocidios.
En el caso de España, apenas hemos avanzad en el respeto a la Libertad de Conciencia y a la separación de las confesiones religiosas del Estado. Por el contrario, estamos asistiendo a un multiconfesionalismo que, lejos de eliminar los privilegios de que venía gozando la iglesia católica, trata de extenderlos al resto de confesiones religiosas, especialmente las monoteístas (islámica, evangélica y judía).
Y todo ello sin aceptar la existencia de otras muchas personas que se declaran sin creencias religiosas, agnósticos o ateos y que, según datos del CIS (2006), suponen un 20% frente a un 27% de católicos practicantes, o un 2% que se declara de otras religiones, siendo el resto indiferentes. Es más, los jóvenes de entre los 15 y los 24 años, el porcentaje de indiferentes, ateos y agnósticos superaba, en 2005, el 45% y el de católicos practicantes se situaba, tan sólo, en el 10% (Fuente: Informe Jóvenes Españoles 2005. Fundación Santamaría).
Europa Laica (http://www.europalaica.com/) y el Observatorio de la Laicidad (http://www.laicismo.org/), han detectado, entre otras, las siguientes vulneraciones del principio de laicidad:

-Cuantiosas subvenciones a las iglesias (más de 5.000 millones de euros a la iglesia católica y 3 millones a las demás confesiones monoteístas).

-Enseñanza religiosa confesional en todos los centros de enseñanza, impartida por catequistas pagados por todos. Algo que nada tiene que ver con una formación que incluya lo religioso como un aspecto más de la filosofía, sociología e historia y de nuestra cultura. El aumento de la financiación total, por parte del Estado, de centros educativos de exclusivo ideario católico.

-Falta de normativa que ampare el derecho a darse de baja o apostatar de cualquier organización religiosa.

-Presencia de símbolos religiosos que todavía permanecen en centros escolares y hospitales públicos, así como edificios administrativos, lugares todos ellos que deben ser de convivencia y respeto de todas las ideas o creencias, como así lo han afirmado los Defensores del Pueblo de varias comunidades autónomas.

-Ceremonias de carácter civil con símbolos religiosos (como tomas de posesión de altos cargos). La presencia de autoridades públicas que representan a todos, en actos confesionales de una religión particular, así como católicos funerales de Estado).

-Especial protección de las creencias religiosas en el Código Penal (Artículos 522 al 525) vulnerando el principio de igualdad. Y del incumplimiento por parte de fiscalía y de la judicatura, de la aplicación del artículo 515 de Código Penal, que trata de la prohibición del uso de técnicas de manipulación de la personalidad y que en algunos casos afecta a ámbitos relacionados con las confesiones religiosas.

Estas y otras situaciones tienen su fundamento en la pervivencia en España de un Concordato y unos Acuerdos, preconstitucionales, con la Santa Sede, que, junto a la Ley de Libertad Religiosa de 1980, sólo tienen en cuenta las creencias religiosas, en contra de lo dispuesto en el artículo 16 de la Constitución y la Declaración de Derechos Humanos y el Convenio Europeo de Derechos Humanos, que hablan de "garantizar la libertad ideológica, religiosa y de culto"

Ante esta situación el movimiento laicista exige:

-La derogación del Concordato y los Acuerdos con la Santa Sede, así como de la Ley de Libertad Religiosa.

-La promulgación, en su caso, de una Ley de Libertad de Conciencia que incluya las creencias religiosas como un aspecto más de las convicciones o ideas de la persona.

-Religión confesional fuera del ámbito escolar, así como todo tipo adoctrinamiento.

-La eliminación en el espacio público de los símbolos religiosos y la supresión de las ceremonias de Estado de carácter confesional, que deben convertirse en ceremonias civiles comunes a todos los ciudadanos.

-La eliminación de las subvenciones a las confesiones religiosas y el establecimiento de un sistema por el que los fieles de cada religión sufraguen los gastos de la misma.

-Una ley que garantice el derecho a darse de baja, apostatar y cancelar cualquier dato del registro de una confesión religiosa.

Para conseguir el avance hacia un Estado Laico, que respete toda convicción por igual y que no privilegie ninguna confesión, es necesario un movimiento laicista fuerte, por lo que llamamos a la unión de todos los laicistas en España con Europa Laica y sus organizaciones territoriales y grupos locales, para fortalecer el laicismo, defendernos de las vulneraciones a la Libertad de Conciencia y para trabajar e impulsar la emancipación laica y los derechos cívicos de todo ser humano.

Madrid, 24 de noviembre de 2008

Promueven esta iniciativa: Europa Laica y Granada Laica, a la que se adhieren: Asociación Cultural Escuela Laica de Valladolid, Andalucía Laica, Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid, Cáceres Laica, entre otras organizaciones laicistas del Estado español.

http://www.europalaica.com/

23.11.08

Per una Segona Devolution



Amb alguns bons amics que treballen en diversos llocs de responsabilitat en l'àmbit de les Administracions Locals comentavem fa pocs dies la difícil situació financera per la que estan passant molts Ajuntaments.
És un vell debat que ve de molt lluny.
Les Administracions Locals arrosseguen un dèficit històric que vé des dels primers Ajuntaments democràtics quan van assumir de facte la prestació de competències que no els hi corrsponien per tal de millorar la qualitat de vida dels seus ciutadans i vertebrar els municipis.
És el que s'ha vingut a conèixer com a serveis “impropis” (polítiques socials d'atenció directa, salut públicam protecció del medi ambient, ensenyament, seguretat ciutadana...) i que diversos estudis situen aproximadament en el 30% dels pressupostos municipals.
L'expansió d'aquesta despesa s'explica per la indefinició que la Constitució o la normativa bàsica de règim local van precissar el marc competencial d'aquestes Administracions i aquesta realitat, ha vingut a fer-se més patent amb el desenvolupament de les lleis sectorials de les CC.AA, que van aprovar lleis de descentralització de serveis públics als Ajuntaments sense anar acompanyades d'un finançament suficient o fins i tot sense finançament.
Les successives reformes del finançament local no han suposat una solució sinó que s'han quedat a mitges, agreujant la situació al temps que les demandes de serveis als Ajuntaments no paraven de creixer a mesura que creixia la qualitat de vida i les exigències de la Ciutadania.
I ara, que amb la crisi de la construcció, una de les principals fonts d'ingressos de les Administracions Locals (les llicències d'obres i l'ICIO) han experimentat una caiguda dràstica, la situació financera de les arques municipals ha entrat en caiguda lliure.
Durant els últims 30 anys, els successius governs centrals, han estat desenvolupant l'Estat Autonòmic amb el traspàs de competències i les continues reformes del sistema de finançament autonòmic i encara el procés no està ni molt menys tancat.
Així, hem engreixat les Comunitats Autònomes en detriment de l'Administració de l'Estat i hem construït un dels sistemes polítics més descentralitzats d'Europa, però en tot aquest procés, les grans oblidades han estat les Administracions Locals.
Si volem enfortir la nostra democràcia, la igualtat entre els ciutadans i la cohesió del model autonòmic, ens tocaria tancar el model i canviar-ne la filosofia de fons, des de l'actual, que és, al capdavall un model de negociació a 17 bandes, cap un sistema federal, amb tot el que això suposa (perquè molts parlen de federalisme sense saber el que vol dir), i revisar el model de finnaçament estatal, autonòmic i local en el seu conjunt, sense més pedaços ni negociacions bilaterals (Estat-CC.AA, una per una...).
Pero s'hauria de fer més. Cal que ens plantegem ja, sense més dilacions, una segona “Devolution”, i ara toca la que va des de les Autonomies als Ajuntaments.
Tenim unes CC.AA amb uns enormes pressupostos i amb molts competències, però la instància més propera al ciutadà pel que a prestació eficient dels serveis suposa, com són els Ajuntaments, segueixen prestant serveis que competencialment no els pertoca i sense el finançament necessari per fer-ho.
Cal doncs entomar aquesta disfunció de manera urgent i procedir a reformar el marc legal vigent per transferir competències i recursos des de les Comunitats Autònomes als Ajuntaments per tal d'injectar oxígen a les hisendes locals i evitar que entrin en fallida e´lls i les prestacions de serveis que assumeixen per altres Administracions.
Penso que la decissió del Govern Zapatero d'abordar la negociació sobre el finançament autonòmic i local de manera coordinada simultània amb l'objectiu d'assolir un finançament més just, suficient i adeqüat per garantir els serveis que realment presten les Entitats Locals, és una decissió encertada.
Aquesta dinàmica parteix d'un plantejament, o si voleu d'una filosofia federalista, però perquè el desenvolupament d'aquesta estratègia sigui com ha de ser, cal evitar caure en l'error en que s'ha caigut en la Devolution autonòmica, ja sigui fent grupets d'agraviats o coalicions d'Autonomies per forçar el model al seu gust, transferint ara aquets escenari als Ajuntaments.
La solució i l'acord ha de ser global i per a tothom, i pel que fa als Ajuntaments cal un nou Estatut dels Governs Locals on es reconeixi el marc competencials dels Ajuntaments i es garanteixin els principis bàsics d'igualtat, equitat, suficiencia financera i autonomia local.
El procés de descentralitzacio política a Espanya ha consolidat l'Estat de les Autonomies pero el procés està incomplert perquè manca la descentralització des de les Autonomies als Ajuntaments.
És ben curiós que la voracitat financera de les CC.AA fa avui que els Ajuntaments depenguin bàsicament de l'Estat per a garantir la seva suficència financera (a través de les transferències corrents que arriben de la PTE), que suposen prop del 75% del capítol quart dels seus pressupostos i que sigui l'Estat qui assumeix el major compromís amb les finances locals, enfront el discretíssim paper que hi juguen les CC.AA.
Cal corregir immediatament aquesta anomalia i encarar des de la valentia política el repte d'impulsar la Segona Devolution, ara des de les Autonomies als Ajuntaments, perquè és arribada l'hora, de que les Comunitats Autònomes s'aprimin una mica i es descentralitzin de veritat, perquè a la centralització de l'Estat l'ha succeït una centralització autonòmica, que funcionen d'una manera no sempre tan eficient com ens haviem pensat i que després de trenta anys encara no donen el model per tancat.
Ara bé, dit això: ¿Com dotar els Ajuntaments de majors recursos en temps de crisi?. ¿Amb l'increment dels impostos municipals? ¿Estalviant despesa i per tant deixant de prestar serveis?
En primer lloc, crec que caldria portar a terme dues actuacions immediates: la primera, augmentant la PTE per a les Entitats Locals i segona, aconseguint un compromís ferm de l'Estat de millorar el finançament local de la mateixa manera que s'ha inclòs en la proposta de pressupostos generals per al 2009 per a les Comunitats Autònomes.
I paral·lelament amb tot això, tancat un nou sistema de finançament local que corregeixi la inadequada participació en els tributs de l'Estat, augmentar significativament la participació incondicionada en els ingressos de les CC.AA, revisant els tributs propis, millorant la gestió i la recaptació per tal de no incrementar la pressió fiscal, creant un fons de compensació real i efectiu per als municipis petits i agilitzar els mecanismes de compensació de deute que altres administracions tenen amb els Ajuntaments.
És per tot això que considero imprescindible encarar de manera decidida aquesta Segona Devolution que reforci els Ajuntaments i rebaixi el centralisme autonòmic respecte eks Municipis i el “ja t'ho faràs” per part de l'Estat central.

22.11.08

¿Dónde está la autocrítica de los economistas liberales de nuestro país?


Article del Professor Vicenç Navarro.
Publicat a L'Hora

Por treinta años los economistas neoliberales han gozado de grandes cajas de resonancia mediáticas que les han facilitado la promoción de su ideología basada en una idealización de la “mano invisible” de los mercados que, según ellos, debía regir el orden económico sin ningún tipo de frenos, cortapisas o regulaciones.
La enorme crisis financiera y económica que el desarrollo de tal ideología ha creado explica que algunos de estos economistas hayan comenzado a aceptar su error. El más conocido hasta ahora ha sido el que fue gobernador durante 18 años del Banco Central de EE.UU. (el Federal Reserva Board), el Sr. Alan Greenspan, que había sido canonizado por la sabiduría convencional neoliberal como la mente económica más brillante procedente de Wall Street, el centro financiero de aquel país, el cual se había referido a él como El Maestro.
En su testimonio frente al Congreso de EE.UU., el Presidente del Comité que está investigando las causas de la crisis financiera, el Congresista Henry Waxman, le preguntó al Sr. Alan Greenspan si a la luz de lo ocurrido su fe en los mercados había quedado afectada, a lo cual el Sr. Greenspan respondió afirmativamente, admitiendo que tenía que haber regulado el capital financiero más de lo que lo hizo. A la vista de esta admisión, Waxman, del Partido Demócrata, insistió “En otras palabras, Vd. se ha dado cuenta de que su lectura del mundo, su ideología, era errónea, y no se correspondía a la realidad”. A lo cual, el Sr. Greenspan asintió, aunque negó tener plena responsabilidad por lo que el mismo definió como “un tsunami que pasa sólo una vez cada cien años… mi error fue creerme que los bancos de regularían ellos mismos, y que los mercados funcionarían en aquella situación…” Más adelante añadió que fue un error creer que los mercados se regularían a sí mismos, concluyendo que “todo el edificio intelectual que se apoyaba en tal supuesto ha colapsado”.
Estimulado por esta autocrítica del Sr. Greenspan, he estado leyendo la prensa, escuchando la radio y viendo la televisión (incluyendo la pública) para ver si aparecía tal autocrítica entre los muchos economistas neoliberales que existen en nuestro país y que gozan de una enorme visibilidad mediática. Pues bien, ni uno. Economistas que con el apoyo de grandes cajas de resonancia, han estado promoviendo tal ideología durante todos estos años y que continúan con su labor apostólica en los mismos medios (incluso públicos) en los que han gozado y continúan gozando de gran protagonismo.
Ni un acento de autocrítica.
Uno de los más visibles escribía en su columna semanal en La Vanguardia que el Sr. Sitglitz estaba diciendo tonterías cuando afirmaba que la crisis financiera era para el neoliberalismo lo que la caída del muro de Berlín había significado para el comunismo.
Y para avalar su descalificación, señalaba que la crisis actual era distinta a la Gran Depresión de los años treinta, argumento irrelevante para contestar a Sitglitz, pues éste no había hecho tal comparación (aun cuando hay elementos comunes, como la gran polarización de las rentas que caracterizó ambos periodos).
Es más, en una entrevista que se le hizo en el principal canal televisivo público de Cataluña, tal economista, que entusiasma al establishment liberal del país, indicó que no hay que darle importancia a los vaivenes de la banca, porque los mercados financieros son “psicópatas”. Frente a esta declaración sorprendente en un economista liberal que ha idealizado los mercados, parecería lógico que se le hubiera preguntado: “Y si son psicópatas, ¿por qué usted los ha estado sosteniendo por tantos años, negándose a su regulación?”.
Por lo visto esta pregunta lógica, era demasiado crítica para el gusto del periodista que le hizo la entrevista. En realidad, tal respuesta encantó tanto que la han estado citando durante varios días en el programa donde se le entrevistó. Mientras, ninguno de los economistas críticos que predijeron la crisis actual ha sido invitado a dar su versión de los hechos en tales medios.
Algo semejante ocurre en el resto de Europa. He estado leyendo los editoriales de The Economist y del Financial Times, las mayores plataformas del pensamiento liberal del mundo anglosajón para ver si había alguna autocrítica.
Pues nada, ni un asomo de ello.
Y si en lugar del mundo anglosajón, miramos al sur de Europa, vemos que en el mundo latino existe una situación parecida. Ni un apunte de autocrítica en los periódicos de literatura económica o en las páginas de economía de los grandes rotativos que salvo contadísimas excepciones excluyen entre sus colaboradores a economistas españoles que dan una visión mucho más crítica del modus operandi de los mercados, de la que aparece en la ortodoxia oficial, que como toda ortodoxia se reproduce a base de fe y no de evidencia científica.
En realidad, era fácil ver durante estos años que las políticas liberales eran mucho menos exitosas que las políticas keynesianas que habían dominado el pensamiento y las prácticas económicas en el periodo 1945-1980. Indicador tras indicador mostraba que el periodo 1980-2005 era mucho menos exitoso que el periodo anterior (1945-1980).
Esta evidencia queda recogida en mi libro Neoliberalism, globalization and inequalities. Consequences for Health and quality of life. 2007, Baywood. Pero estas política liberales no sólo fueron menos exitosas que las keynesianas sino que fueron las que condujeron el mundo a la recesión que estamos viviendo.
Como indicaba en otro artículo en este diario (de lo que no se habla en la crisis financiera, ver en mi blog:www.vnavarro.org), una de las mayores causas de tal crisis ha sido la enorme polarización de las rentas a nivel mundial, así como dentro de cada país como resultado del desarrollo de aquellas políticas liberales, que explica que exista por una parte, el enorme endeudamiento de las clases populares, resultado de la disminución de los salarios como porcentaje de la renta nacional y por otra parte el enorme incremento de los beneficios del capital financiero y del capital inmobiliario resultado de actividades especulativas que han llevado al desastre. Tal explicación, sin embargo, raramente ha aparecido en los medios de información y persuasión responsables de guardar la ortodoxia liberal.

Ségo o Martine?

Escribo este post con una preocupada estupefacción.
El duelo a dos por la primera secrearia del Partido Socialista Francés, se ha saldado con una exigua ictoria de Martine Aubry sobre su rival Ségolène Royal por la mínima.
No se que hubiera hecho si me hubiera tocado votar en las primarias del PSF.
Ideologicamente me siento mas cerca de Martine que de Ségolène, pero ante la situación de aguda crisis que vive el partido ante el empuje del bonapartista Sarkozy, creo que mi decisión no hubiera sido facil.
Martine proponía mantener el PSF en la izquierda mientras que Ségolène optaba por abrirlo a la colaboración con el centro.
Vistas las cosas, creo que con una izquierda aislada y batiendose en retirada, es imprescindible que el PSF vuelva a situarse en la centralidad política francesa y pueda trabar una eficaz política de alianzas que le permita a largo plazo recuperar el poder, objetivo que, hoy por hoy, no pasa de ser una utopía.
Ségolène no es santo de mi devoción, pero pienso que el pragmatismo de su estrategia política es lo que más necesita hoy un Partido Socialista (el último de Europa) lastrado aun por el marxismo y con una corte de dinosaurios políticos, como el oportunista Fabius, el demagogo populista de Jospin o el inclasificable Strauss-Kahn, que impiden la necesaria renovación de personas y de ideas.
Es por ello que muy a mi pesar, si en mi condición de militante del PSF hubiera tenido que votar en las primarias, mi voto hubiera sido por Ségolène. Más que nada porque no quiero un PSF marginal y que repita estrategias y políticas a las que los franceses les han dado repetidamente la espalda.
Y mientras tanto, el marido de la Bruni debe estar en el Eliseo riéndose a carcajadas...

16.11.08

ÇA IRA!!!


Us passo el video de "Ça Ira!" un himne popular de la Revolució Francesa perquè en gaudiu i us aixequi els ànims davant l'ofensiva dels enemics de la Llibertat i del Gènere Humà que ara, igual que en aquells temps, conspiren per sotmetre la Humanitat a l'imperi de les tenebres i de la ignorància.

LLIBERTAT, IGUALTAT, FRATERNITAT!!!!
VISCA LA REPÚBLICA!!!


La Maravilla de Bono

No tengo palabras.
La iniciativa de Bono de entronizar a la monja Maravillas de Jesús en el Congreso de los Diputados, no solo es surrealista sino una vergüenza. Que el presidente del Congreso, un socialista (?) pacte, mano a mano, con el diputado popular y miembro conspicuo del Opus Dei, Fernandez Diaz, poner una placa en honor a esta individua en la sede de la soberanía popular me parece inaceptable. Algo que nos retrotrae a la mas pura y dura época de la España Negra y que supera con creces al Esperpento de Valle-Inclán.
Este hecho supone un aldabonazo a la ofensiva clerical y antilaicista de la Iglesia Española y pasarse por el forro la Memoria Histórica, hechos que convierten de nuevo a Bono en el Caballo de Troya de los trogloditas.
Me hubiera parecido bien que los partidos de izquierda y derecha hubieran acordado poner una placa para honrar a todos aquellos que sufrieron muerte y represión en la Guerra Civil (fueran del bando que fueran), pero lo de la monja nadie que esté en su sano juicio podría entenderlo.
Si, nos pueden decir, como llegó extraoficialmente desde circulos próximos al Gobierno "son cosas de Bono...", pero de ahí a aceptar esta afrenta a la democracia y a la laicidad como principio básico para ordenar en libertad la convivencia social, hay un abismo.
Ya conocemos a Bono y su trayectoria de populismo barato y una indisimulada vocación nacional-catolicista.
Aun recuerdo cuando Bono recriminó en el Congreso, durante un acto organizado en homenaje a los represaliados del franquismo, a un ciudadano que sacó en el hemiciclo una bandera republicana. "No puedo aceptar manifestaciones que no son legales (...). Se podrá decir más alto, pero no más claro: sean bienvenidos, pero en esta casa no se soportan actuaciones contrarias a la ley ", tronó Bono aquel día.



Y tras mi indignación, tres cositas más:
Primera: espero que esta vez el PSOE no se cruce de brazos y mire hacia otro lado para que el ínclito Bono no se cabree y se permita que se viole el imprescindible equilibrio y neutralidad del Congreso, al introducirse elementos de confesionalismo dentro del espacio público político.
Segunda: Reivindico que en el Congreso de los Diputados se emplace una placa en honor de los miles de francmasones españoles que fueron torturados, encarcelados y fusilados durante la dictadura franquista por el único delito de defender la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad para todos y entre todos los Seres Humanos.
Tercera: que Bono dimita como Presidente del Congreso y se vaya a su casa para gritar "Viva la Inquisición y Muera la Inteligencia!" mientras le reza de rodillas a Santa Maravillas y se da gustito con el cilicio.
En su vida privada, Bono puede pensar y hacer lo que le de la gana y si quiere poner en la puerta de su casa un gran anuncio con la foto de la monja con luces de neón en plan puticlub de carretera, que lo haga, pero desde la Presidencia del Congreso de los Diputados, NO!